Cuba se encuentra en una situación de crisis múltiple que no solo tiene consecuencias económicas y políticas, sino que, sobre todo, afecta gravemente a la población local. Sin embargo, la situación no es nueva y las causas son complejas.
Una crisis múltiple: la economía, los servicios sociales y la infraestructura están colapsando
Además de los desafíos estructurales internos como baja productividad, dependencia de las importaciones y falta de reformas, los bloqueos estadounidenses, que llevan más de 60 años, desempeñan un papel central. A principios de este año, las sanciones energéticas se endurecieron aún más bajo el gobierno de Trump. Esto complica cada vez más las importaciones de combustible, la obtención de créditos, las transacciones internacionales y el suministro de alimentos, lo que afecta sobre todo a la población civil, que sufre las consecuencias del bloqueo geopolítico. Expertas y expertos hablan de una crisis múltiple y sistémica que afecta simultáneamente a todos los ámbitos de la vida de la población.
El hambre y la pobreza pesa sobre los hombros de la población
Estudios recientes muestran que alrededor del 89 % de los cubanos y cubanas viven en condiciones de pobreza extrema. Esto equivale a más de 9 millones de personas. Los ingresos medios de los cubanos y cubanas a menudo ni siquiera alcanzan para cubrir lo más básico: alimentos, medicamentos, transporte o una vivienda estable. Ya en 2022, más de 1000 comunidades y alrededor de 20 000 familias se consideraban en situación de alto riesgo, y la situación ha seguido empeorando desde entonces. Muchas personas intentan sobrevivir día a día. Las familias se ven obligadas a reducir las comidas y dependen de las remesas o de la economía informal. La vida cotidiana está marcada por la escasez. A veces solo hay electricidad unas pocas horas al día. La escasez de combustible provoca interrupciones frecuentes en el transporte público. Solo el 30 % de los medicamentos esenciales sigue estando disponible. Más del 70 % de la población no tiene acceso seguro al agua potable y cada vez más profesionales, especialmente médicos y médicas, salen del país. La gestión de residuos también se ha colapsado en muchos lugares, con consecuencias para la higiene, el medio ambiente y la salud.
Las personas mayores, las familias y las personas con discapacidad se ven especialmente afectadas
Más de una cuarta parte de la población cubana tiene más de 60 años. Muchas personas mayores viven solas o se ven obligadas a seguir trabajando a pesar de su edad, ya que las pensiones apenas alcanzan para sobrevivir. Al mismo tiempo, faltan medicamentos, servicios de atención y redes sociales estables, como consecuencia de la migración, la pobreza y la reducción del apoyo estatal. La carga que recae sobre las familias, sobre todo sobre las mujeres, está aumentando enormemente. Muchas personas solo pueden comer una vez al día y una gran parte de los niñas y niños sufre por la falta de alimentos. Las frutas, las verduras o las proteínas son casi inalcanzables para muchos. Las escuelas, que antes funcionaban como un espacio de protección social, hoy están muy deterioradas y faltan docentes. Las instituciones de atención integral, a menudo destinados a niñas y niños especialmente vulnerables, intentan garantizar un mínimo de atención en condiciones extremas. La movilidad sin barreras, los dispositivos de apoyo como sillas de ruedas o audífonos, y el apoyo social para las personas con discapacidad y sus familiares son prácticamente inaccesibles.
AWO International entra en acción
AWO International, junto con la organización coparte Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD-Cuba), está trabajando a nivel local y brindando ayuda de emergencia rápida y directa: distribuimos paquetes con alimentos como arroz, frijoles y aceite, así como kits de higiene con jabón y detergente a las personas más afectadas. Para ello, colaboramos con escuelas, centros para personas con discapacidad y un hogar de ancianos. El apoyo a estas instituciones permite aliviar la carga sobre la infraestructura social de las comunidades y mantener el funcionamiento de los espacios de protección para los grupos especialmente vulnerables. Además, apoyamos directamente a 15 familias con madres solteras. Los paquetes de alimentos suponen un alivio para las familias y contrarrestan la desnutrición infantil. La instalación de paneles solares garantiza, además, el suministro eléctrico de una residencia de ancianos, lo que permite asegurar el acceso al agua potable y la preparación de comidas. Con nuestro trabajo llegamos a 300 personas en las comunidades de Colón y Cárdenas.
Para poder llevar a cabo estas medidas de emergencia, dependemos de su apoyo. Cada donación ayuda a contrarrestar el hambre y la pobreza y a dar esperanza a las personas.